Primera Conferencia 1989


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Rama Rover (6)

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El educador Scout y la dinámica de la Comunidad Rover

Pedro Lahuerta Alegre y Àlvar-Josep Espinosa i Brinkmann

Si bien el contenido de este cuadernillo no habría de aparecer dirigido exclusivamente a los Educadore de Clan, la realidad asociativa exige el configurar la función de éstos tanto a nivel personal, como en el ámbito de la counidad rover.

Quizá este cuadernillo más bien habría de estar dirigido a los Consejos de Grupo, deonde desgraciadamente no se facilita ni de le da la importancia debida a la función del animador del Clan. Además, se ha de añadir la realidad juvenil, donde cada vez se constata la ausencia de vida comunitaria y de retos personales para ser sustituida por un gregarismo fundamentada en vínculos materialistas. todo esto exige al animador un compromiso muy determinado, peculiar dentro del escultismo, y que no es ocioso plasmar en unas breves lineas, aunque sean argumentos demasiados conocidos o reiterados.

Por último, hemos podido constatar en algunos eventos rovers, y especialmente e la Rover-Moot y en el Campamento Nacional 'Las Batiellas' la poca claridad de ideas de los animadores en algunas cuestiones, pero además, la muy legítima exigencia de los mismos rovers de que los Educadores de Clan cuenten con la formación y preparación necesaria.

Es pues un tema a reflexionar, y que luego no se puede ni cubrir ni agotar con los breves apartados que pasamos a desarrollar.

¿Por qué un educador scout rover en una comunidad de jóvenes como es el Clan?

En el roverismo la figura del scouter ha de tener un perfil de animador como alternativa al natural rechazo de la autoridad, propio del estadio psicológico en el que se ecentra el chico/a de 16/17 años. Sin embargo, de esa actitud del animador el joven empezará a comprender que, para no sustraerse a la realidad, hay que aceptar el vivir y convivir cn los adultos.

Aunque se acepte el valor y el espacio que se conceden a las experiencias libres de los jóvenes, y aunque existan el convencimiento de que su necesidad de identificación emieza a quedar satisfecha en el momento en que son capaces de liberarse de los modelos de comprtamiento de los adultos, la misma juventud progresivamente constata que es vectima de dificultades, manipulaciones, obstáculos y desencantos, que e cierto modo la condenan a frustración y a la amargura. Se destruye poco a poco uno de los sueños preferidos del adolescente, cual es el de un mundo formado de muchachos y hecho sólo para él. Este mundo es, pero, una utopía necesaria. En este sentido Ortega y Gasset encontraba el sentido a la juventud en su afán por destruir lo que construyeron sus padres y construir lo que destruirán sus hijos.

Aparece el adulto, y no precisamente como un mesías o un salvador. El adulto ha de ser un animador recisamente adulto, que aporta su experiencia, formación, objetividad y visión de futuro, que orienta y anima a la comunidad en general y a cada uno de sus miembros en particular. Es un adulto con su historia y vivencia, su sufrimiento y sus desilusiones, su soledad y su búsqueda de identificación en un mundo que se configura cada vez menos con la medida de sus aspiraciones y utopías personales. Es un adulto que aspira a vivir con los jóvenes a través de una acción educativa en una comunidad Rover inmersa en una determinada realidad cambiente.

En este sentido no se puede ocultar que ese vivir con los jóvenes exige un precio elevado. Hay que pagarlo conla continua violencia sobre sí mismo, con el continuo pponer en discusión lo que se ha ido construyendo año tras año, con la renuncia a caminar hacia un porvenir hecho de certezas, de estabilidad y de puntas firmes, pero sin los jóvenes. La relación con los jóvenes es continuo motivo de sufrimiento.

Con estas breves palabras conviene alejar toda tentación de que el Clan e cosntituya y funcione sin un adulto. Pero en un segundo término exige plantearse con profundidad la figura del adulto en el Clan, tema que es el que va centrar el resto de los apartados de este cuadernillo.

¿Quién es el educador scout?

Es una persona adulta, de al menos 23 años, cuyas funciones son: er animador, coordinador, responsable pedagógico y orientador.

El scouter educador de Clan no es ni un 'jefe', ni un 'adolescente más'. Es un eduador adulto adulto que no dirige, sino que anima; no ordena y manda, sino que coordina; no es un 'comecocos', sino un orientador; y por encima de todo, no es un rover coordinador, sino un responsable pedagógico.

El educador de Clan es tanto más importante para el funcionamiento de la estructura de Clan, cuanto los organismos del Clan no tengan experiencia de funcionamiento y madurez.

El educador debe ser un dinamizador de la vida grupal, tanto en lo activo como en su dimensión relacional, que oriente, proponga y ayuda, pero que nunca prive de la libertad de acción. De este modo pone en funcionamiento la comunidad, la anima y la hace durar, se compromete personalmente a no dejar su construcción a medias. Propone proyectos y sabe exigir cuando es preciso. En definitiva, fomenta que los rovers se hagan cargo de la comunidad por medio de responsabilidades y de papeles.

Condiciones del educador scout

De las palabras anteriores facilmente puede deducirse el que la labor educativa en el Clan sólo se puede confiar a un adulto qe responda a aquella aspiración de vivir con los jóvenes, como animador y con las cualidades con las que lo hemos caracterizado en los puntos anteriores.

Es por ello que cuando el Consejo de Grupo confía a un adulto la animación de la Comunidad Rover, es preciso que sea consciente y consecuente con esa elección. El educador del Clan es un scouter que debe reunir una serie de condiciones, que a continuación enumeraremos, pero entre las que cabe reclamar un profundo conocimiento del Escltismo y especialmente del Roverismo, sus Principios, Métodos y fines. Con ello debe quedar claro que animador de una Comunidad Rover no es cualquier scouter, sino alguien con unas condiciones definidas, en la medida de las posibilidades, y de lo que en todo caso, cabe reiterar, el Consejo de Grupo ha de ser perfectamente cnsciente.

De este mmodo el educador de Clan debería reunir las siguientes condiciones:

  • Situación profesional y personal definidas.
  • Experiencia de la vida que le capacite para dirigir jóvenes.
  • Dedicación a la juventud y conocimiento de sus problemas, especialmente en el área o ambiente en que radica el Clan.
  • Religiosidad manifiesta.
  • Carácter firme, jovial, perseverante, comprensivo y paciente.
  • Comprometerse a aprovechar cualquier oportundad para aumentar los propios conocimientos y formación, asistiendo a Cursos de Formación, Jornadas de Scouters,... (en este sentido conviene recordar que el animador de Clan debe ser I.M.).

Cualidades del Educador Rover

El educador rover -en sentido amplio- necesita para ser considerado como tal dos cualidades esenciales:

  1. Capacidad de empatía que se podría describir como esa intuición inmediata, distinta del puro conocimiento racional, que permite sentir, sufrir o alegrarse con el que parece, vive o manifiesta s alegría. Esta sintonía necesaria en cualquier nivel de educación, y con más razón en toda labor educativa con jóvenes.
  2. Experiencia de escucha y diálogo que es la base de la configuración de actitudes. Sin auténtico diálogo no se pasa del puro adoctrinamiento paternalista al desvelar el interior de las cosas que están ocultas.

No todo es diálogo cuando se habla. Y dar consejos no es dialogar si no hay una manifestación del propio interior, una proyección de la propia vivencia de adulto. No todo es diálogo cuando se habla, si no hay voluntad mutua de revelar lo oculto y de aceptar os panteamientos de los demás. En sentido amplio, la lectura de lo que sucede, el contraste con los diversos ambientes de la sociedad, también es diálogo.

En estas dos cualidades del educador rover puede encontrar el joven respuesta a las angustias, dudas y experiencias que la vida produce. Estar presente, junto con los jóvenes, vvir con los jóvenes, es la condición indispensable de toda educación.

Por otro lado, el educador rover -en sentido estricto- es un scouter que no debe olvidar los siguientes puntos:

  • El trabajo en el Clan y con los rovers puede ser por horas, pero el ser scout y rover es siempre, fuera y dentro de la Cueva del Clan, con y sin jóvenes.
  • El mejor educador es el que educa sin darse cuenta.
  • El vivir con los jóvenes es un privilegio que tiene interpelar y obligar al educador a su propia revisión y progresión personal.
  • El educador rover educa y se educa, pero siempre desde la madurez que le da su vivencia de adulto.
  • El avance y progresión personal del educador rover es una garantía de educación coherente.

El Educador ante sí

De las palabras anteriores debe derivarse la conclusión de que la labor educativa del animador rover es un constante reto y un permanente compromiso hacia su propia formación, ya sea a nivel formal (crsos de formación), ya lo sea a un nivel informal.

Adoptar ese compromiso exigiría un previo análisis personal, y para ello proponemos la siguiente ficha.

El Educador Scout en la Comunidad Rover

¿Qué actitud tienden a asumir los jóvenes frente a los adultos?

La definición más expresiva es la ambivalencia: los jóvenes querrían por un lado deshacerse de los adultos, y al mismo tiempo tenerlos cercanos y que al menos los comprendan, que los tomen en consideración, que les den un papel social.

En la comunidad de jóvenes -rovers- el adulto debe seguir siendo autenticamente adulto, y al mismo tiempo debe estar dispuesto a confrontarse en cada momento con las ideas, el mundo y las contradicciones de los jóvenes. Por lo tanto ha superado la problemática juvenil gozando de una estabilidad y madurez básicas, debiendo comprometerse a desarrollar su labor un tiempo suficiente en aras a la estabilidad y eficacia. Un adulto que sea testimonio de disponibilidad hasta el punto de estar en el Grupo con la misión clara de 'aquel que sirve'. No es una presencia anónima ni confusa, sino un servicio. Se supera así esa actitud típica de la sociedad, en la que el maestro educador o el jefe quiere crear súbditos y no hacerse servidor.

La función de animación de la comunidad, realizada, al menos, por una mujer y un hombre, juntos, es una función que tiene sus ritmos, que necesita no sólo una buena voluntad, disponibilidad y un cierto liderazgo natural, sino que también de un aprendizaje, una capacidad y una cultura que se adquieren con una preparación específica. Se trata, la mayor parte de las veces, de renunciar a su modo de ser y de percibirse, para proyectarse, de una forma totalmente nueva, modelo de vida y encaminarse hacia opciones que provienen de la Comunidad y de la Asociación, viviendo el Escultismo como una opción de vida. Sólo así podrá transmitir unos valores y un estilo de vida. Por consiguiente, adultos que buscan, en tensión de cambio, dispuestos a escuchar, abriendo nuevos caminos.

Lo que hce difícil a los adultos asumir el papel de animadores de las comunidades rovers puede reducirse a dos tendencias: la primera es la de verse hasta el punto envueltos en la máquina del tener (dinero, carrera, posición, consumo,...) que no se disponga ya de tiempo para dialogar con los jóvenes. La otra tendencia es la de considerarse ya llegados al punto de destino, creyendo que se ha conseguido la madurez como bien estable, las ideas y el tipo de vida escogido como situación óptima que no se puede ya discutir. En ambos casos este tipo de adultos ya no es capaz de compartir parte de su vida con los jóvenes.

¿Qué se le va a pedir al Educador por parte de los jóvenes?

Le pedirán confianza, un testimonio de fe en el hombre y de esperanza en su porvenir. Le pedirán al adulto que sea 'la conciencia' de la Comunidad a la que pertenece. Que ayude a hacer de la Comunidad un 'grupo', en el que, por encima de los convencionalismos, de las tradiciones y de los símbolos, la relación entre los miembros sea directa, 'cara a cara', genuina y total. Es ésta la única manera de conseguir que la Comunidad sea el resultado de la suma de sus elementos, sino más bien una realidad supraindividual a la que está ligado el sentimiento de pertenencia de los mismos. Para que se haga 'comunidad' hay que estudiar los tiempos y los modos, valorar a fondo la dinámica efectiva de cada uno y la interacción de las personas en el Grupo. Le van a pedir que esté continuamente en acecho para comprender lo que está sucediendo, que esté atento a la estabilización de ciertos papeles preconstituidos en el interior e la Comunidad. En otras palabras, hacer que no se conviertan en estereotipos aquellos que en la comunidad han asuido un papel de crítica, o de descarga, o de diversión, o de animación, o de freno (los jóvenes tienden a cristalizar esos papeles, ya que su valoración se inspira más en términos de economía de grupo que en términos de relaciones interpersonales).

Le van a pedir que a la hora de trabajar sea uno más, que conozca en profundidad a todos y cada uno de los rovers, su historia, sus aficiones, sus inquietudes, su evolución, su problemática. Que actúe de una forma democrática, huyendo del autoritarismo y del 'laissez faire'.

Pedirán finalmente al adulto que sepa 'morir' a su debido tiempo. Es decir, al tipo de Educador Scout que se considera necesario para una Comunidad de Rovers no intente nunca ocupar una posición central en la Comunidad. Su papel no es el de imponer objetivos y dar los medios para alcanzarlos, sin no el de estimular la búsqueda de todos para que estos procesos sean el fruto de un esfuerzo común, es también el de proponer los contenidos y las opciones asociativas, pero sin forzar os tiempo de maduración de cada uno. cuando se dé cuenta que ha cumplido con su tarea en la Comunidad y que puede poner freno para una ulterior evolución comunitaria y personal de sus Rovers, tiene que dejar a otro adulto la animación de la Comunidad.

Dejar que el grupo se mueva solo, con otros educadores, quizás distintos; es el mayor testimonio de amor que puede dar un adulto a unos jóvenes con los que ha compartido su vida.

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Bibliografía

  • Corpas, Pedro y Domínguez Peral, Francisco. Hacia un Escultismo adulto. Col. Scout. 13. Editora 'El Manglar'. Madrid. 1987.
  • Guarnieri, Carlo; Lombardi, Giancarlo y Forleo, Romano. 'Juntos para vivir y esperar'. Col. Temas vivos, 51. Soc. Ed. Atenas. Madrid. 1981.
  • ASDE. Roverismo, un servicio a la juventud. Col. Temas vivos, 58. Soc. Ed. Atenas. Madrid. 1981.